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Mauricio Naranjo Flautas

El artesano

Mauricio Naranjo

Mauricio hace flautas nativas a la manera lenta: a mano, una a una, en un taller poblado de instrumentos en proceso.

Cada una empieza como una sola pieza de caña o madera. La moldea y la ahueca, abre los orificios y da voz a la embocadura; luego afina de oído la flauta terminada. El objetivo nunca es la perfección de la máquina: es un instrumento vivo, grato de sostener y que recompensa al tocarlo.

Como todo se hace de forma individual, casi todas las flautas existen una sola vez. Cuando una encuentra a quien la toca, se va.

Mauricio Naranjo al atardecer, con los brazos abiertos

Una a una

Sin lotes, sin máquinas que escuchen por uno. Cada flauta se hace de principio a fin a mano, así que cada una lleva su propia voz.

Materiales naturales

Caña de río, maderas, cuero y pluma, elegidos por su veta, su peso y su forma de envejecer.

Afinada de oído

Cada instrumento se entona y afina de oído, y luego se documenta con su tono y dimensiones antes de salir del taller.

Filosofía

Cada pieza es única, pensada tanto para músicos como para aprendices, ideales para prácticas meditativas y ceremoniales.

Las maderas, antes de convertirse en instrumentos, fueron árboles vivos, hogares de aves y portadoras de sus cantos.

Por eso, al convertirlas en flautas, esas canciones quedan impregnadas en la madera, y cada nota resuena con la memoria del árbol y los pájaros.

De este modo, cada flauta o instrumento hecho de madera no solo es un objeto, sino un puente entre el árbol, el ave, la tierra y la memoria. Es una invitación a escuchar lo que las maderas aún susurran, y a conectar con la naturaleza en cada nota.

— Atahualpa Yupanqui

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